Pues no, hija mía, no. Ni subo pechos, ni quito culos ni hago desaparecer michelines. A una sesión se va con lo que se tiene. Y lo que se tiene, sale en la foto. Haré lo posible durante la sesión para que las poses, encuadres e iluminaciones te favorezcan al máximo. El trabajo del fotógrafo no sustituye, en ningún caso, al del cirujano plástico, al de San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas o imposibles, ni al del psicólogo. Aunque de esto último no estoy muy seguro 😀

Por extraño que parezca, ningún programa de edición tiene botones como “Eliminar canas” o “Depilación express”. No hago fotos de belleza o moda. Para mí lo importante es la naturalidad, no es un drama sacar a la modelo mal depilada o con canas. Si para ti sí lo es, mejor que lo arregles en casa antes de venir a la sesión. Yo solamente retoco pequeños detalles. Esas marcas en la piel que no tienen que estar, ese granito que te acaba de salir, esos tres pelillos rebeldes…

Por eso funciono mejor con gente que se siente cómoda con su cuerpo y se muestra sin complejos ante la cámara. Aunque, todo hay que decirlo, a veces este tipo de fotos tan directas sirve para afrontar esos pequeños miedos que todas las modelos tienen. Y digo todas, TODAS, por muy buenorras y perfectas que te parezcan en sus fotos. No importa si pesas más o menos, si eres alta o baja, si tienes más de aquí o menos de allá. Con la actitud correcta, saldrás genial en las fotos.